1. Possession Me refiero a la película de Neil LaBute, basada en la novela de A. S. Byatt. Recomiendo muy mucho las dos, la novela como una de las mejores que se puedan leer, y la película no como una gran película, sino como una buena película, hecha con mucho cuidado, que adapta una novela memorable con bastante éxito —cosa que no es poco decir. El argumento de novela y película alterna dos historias, una en el siglo XX, historia de detección libresca y manuscritos perdidos, y otra en la época victoriana, que es el objeto de la investigación. En el siglo XX, el académico de medio pelo Roland Michell (Aaron Eckart en la película) y la crítica feminista Maud Bailey (Gwyneth Paltrow—desfeministada en la película) se van enamorando mientras investigan la historia secreta de amor y adulterio de los (ficticios) poetas del XIX Randolph Henry Ash (felizmente casado) y Christabel Lamotte (felizmente lesbiana, y también pariente remota de Maud). Al fin descubren papeles secretos que sacan a la luz la historia y revelan que tuvieron una hija secreta de la cual desciende Maud. Lo que ellos viven como un amor del que no pueden privarse provoca también muerte, sufrimiento, mentiras y secretos—el lado trágico y no deseado de las historias de amor y de deseo. La película trabaja con matices, caras, conversaciones, posturas, miradas, escenas detenidas, enfatizadas por una fotografía cuidadosamente compositiva, "bonita" en la línea del period film, y a veces muy bonita realmente. Amantes del cine de acción, abstenerse. Aunque decía Henry James que la auténtica acción interesante tiene lugar en la psicología de los personajes, y que algo es un acontecimiento (o no lo es) dependiendo de en qué mente impacte. Henry James y las Bostonianas están en alguna parte del trasfondo de la novela, así como los Papeles de Aspern. Y otros muchos parientes pueden detectarse, partiendo de una novela tan conscientemente "literaria". Ash está en parte modelado sobre Robert Browning, y Christabel LaMotte tiene mucho de Mrs Browning, y de Christina Rossetti, o de Emily Dickinson, o de Emily Brontë... Y uno de los mayores logros de la novela está en el juego de estilos, la creación de una escritura poética del diecinueve que no existió, o tan apenas, pero que se nos hace creíble y moderna a la vez. Naturalmente, de todo esto que está presente en la novela pasa poco a la película, que se centra en la intriga, la historia de amor... y los rostros y gestos de los personajes. Gwyneth Paltrow, en concreto, hace una maravilla de actuación, destacando incluso por encima del excelente trabajo de los demás actores. Es toda una película aparte, ver su cara dejándonos traslucir la historia de las emociones de Maud, que sólo en parte se narra explícitamente, y que de hecho es creada a partir de la nada por la excelente actuación de Paltrow—que nunca me había llamado la atención de tal manera en ninguna película. Hay que decir, sin embarto, que el casting no es un acierto completo, especialmente en lo que se refiere a la película como adaptación. Paltrow es demasiado tierna, cariñosa y encantadora, muy diferente del gélido, altivo e imponente personaje de la novela (aunque ese también se deshiela, claro). Con su soberbia actuación recrea al personaje, transformándolo, y bienvenida sea. (En una escena el director la hace entrar como a Grace Kelly en Rear Window... y en verdad que hará a las mil maravillas su papel de observadora afectada por el espectáculo). Más criticable es la elección de Aaron Eckhart como Michell/ ayudante de investigación. Está madurillo de más para el papel de becario, y francamente no da el tipo... aunque en parte la película le saca partido a ese no dar el tipo, entre otras cosas haciéndolo americano. Es triste que se haya eliminado un elemento de contraste tan importante como la crisis de pareja del personaje de Michell, un elemento compositivo/contrastivo crucial. Se alude a los desastres sentimentales causados por Michell antes, pero aparte de la cuestión de la fidelidad a la novela, hubiera resultado de conservar esta historia más tensión ambiental, algo que no le hubiera perjudicado en absoluto a la película. El momento más dramático es sin duda el suicidio de Blanche, la amante de Christabel, un poco a lo Virginia Woolf o Mary Wollstonecraft (y una actuación memorable para un personaje secundario). Las gafas abandonadas en la orilla aluden según el director a una escena de Doctor Zhivago... una alusión que seguramente tiende a justificar a Ash por su amor auténtico, como Zhivago, a dos mujeres, recordatorio que trae aun a la escena misma de los desastres. La película juega con el contraste entre el presente y el pasado, de una manera que recuerda un tanto a otra famosa "period piece", la versión cinematográfica de The French Lieutenant’s Woman, donde Harold Pinter contrastaba la historia de la novela de Fowles con la historia de adulterio de los dos actores que interpretan a los personajes en un rodaje de la novela. Es muy posible que el argumento de Pinter sirviese de inspiración a Byatt: los elementos de represión victoriana, tensión místico-sexual, y el contraste con la modernidad desacralizada están allí también. Yendo más atrás, claro, se pueden detectar elementos de esa alternancia/paralelismo en la historia contada a base de flashbacks y paralelismos/contrastes generacionales de Wuthering Heights. Y, más en la línea de la "ficción histórica postmoderna" de Fowles et al., hay una cierta inspiración tanto de Byatt como de LaBute en las novelas de Peter Ackroyd Hawksmoor y Chatterton. Allí también alternan una historia contemporánea y otras de época, de los siglos XVII y XVIII, y son especialmente significativas las transiciones de una historia a otra, hechas en Hawksmoor a través de enlaces imposibles en las situaciones de una y otra época o de las palabras utilizadas (el magistral juego de voces y estilos de Ackroyd también es un precedente, reto e inspiración para Byatt en Possession). Las transiciones entre presente y pasado están enfatizadas, en efecto, en la película, con escenas imposibles donde pasamos sin interrrupción visible pero también sin superposición chocante, del presente al pasado victoriano. Un coche del año 2000 (fecha en que está ambientada la película) pasa por debajo de un puente en la campiña inglesa, que seguidamente es cruzado por un tren victoriano; un travelling nos lleva, sin interrupción, de la cara de Maud mirando a Michell, a la cara de Christabel mirando a Ash. El director llama a estas peculiares tomas de transición "schizophrenic shots". El efecto buscado es, por supuesto, enfatizar la continuidad y comunicación entre las épocas, el sentido de un pasado a la vez tan lejano (especialmente si lo contemplamos como "historia oficial") y tan cercano una vez entramos en los intereses, pasiones y secretos de quienes lo vivieron. Los futuros enamorados, Michell y Maud, visitan la tumba de Christabel, y leen una cita memorable que reza así en la lápida: "To a dusty shelf we aspire"—"A un polvoriento estante aspiramos", nunca mejor dicho que en la tumba de una poetisa olvidada... Vanidad de vanidades la de la literatura, aun la de la literatura más apreciada. Recuerda esto esa escena al final de Wuthering Heights, cuando el narrador Lockwood contempla las tumbas de los protagonistas de la novela, all passion spent, y comenta."I lingered round them, under that benign sky: watched the moths fluttering among the heath and harebells, listened to the soft wind breathing through the grass, and wondered how any one could ever imagine unquiet slumbers for the sleepers in that quiet earth." En Possession, es un ejercicio de empatía e imaginación para los protagonistas el hacer volver a la vida la pasión y el fuego que hay más allá del dusty shelf de Christabel y de las cenizas de Ash. La novela y la película nos llevan de la mano de Maud y Michell a un paseo por el amor y por la muerte, una historia que les involucra y que se ven irresistiblemente atraídos a contemplar, reconociendo que esa historia de papeles amarillos y pasiones olvidadas les habla a ellos en primera persona y en segunda persona, y habla también de ellos. Claro, que sólo a quien se toma el tiempo de escuchar, y observar, le dicen algo las historias viejas, los libros amplios, las películas lentas, o los posts largos.
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2. Son ya ceniza Una bonita película de Hollywood hicieron con la novela de A.
S. Byatt Possession. Es un
ejemplo cumbre del "neovictorianismo" que nos aqueja: tanto la novela como la película
se basan en la alternancia de escenas situadas en la Inglaterra
victoriana con otras situadas en la actualidad, pero resonando hacia un
pasado que se investiga o redescubre—a la manera de aquel Hawksmoor de Peter Ackroyd, o de The French Lieutenant’s Woman con
guión de Harold Pinter. El pasado del cual sólo quedan cenizas (ashes)
cobra vida otra vez, y vemos lo que fue el árbol de donde proceden
(Ash, fresno, un árbol vivo, también).
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—oOo—
García Landa, José Ángel. "Possession." Rev. of Neil
LaBute's film. In García Landa, Vanity
Fea 14 sept. 2005.
http://garciala.blogia.com/2005/091401-possession.php
2015
_____. "Son ya ceniza." Rev. of Possession, dir. Neil LaBute. In García
Landa, Vanity Fea 30 nov.
2008.
http://garciala.blogia.com/2008/113001-son-ya-ceniza.php
2015